Aunque los aspectos señalados constituyen importantes avances, quedan aún grandes desafíos que enfrentar para continuar avanzando. La aprobación de la Ley de Régimen Electoral nos plantea consolidar los progresos alcanzados en tanto a lo que respecta a los procesos electorales, como al reconocimiento del acoso político como delito electoral, la inclusión del criterio de alternancia y paridad para elección de diputadas y diputados plurinominales y uninominales y la preferencia de las mujeres en los casos en que las candidaturas sean impares.