Domingo, 8 de Noviembre de 2009
LA COORDINADORA DE LA MUJER DEMANDA QUE SE CREEN PROCEDIMIENTOS QUE FACILITEN EL ACCESO FEMENINO A LA TIERRA
De cada 100 títulos agrarios sólo 17 son para las mujeres debido al machismo en las comunidades
En los últimos diez años se han entregado 29.063 títulos de la tierra. De ese total, sólo 17 por ciento tiene como titular a mujeres, aunque el 32 por ciento está registrado a nombre de ambos cónyuges. Para la Coordinadora de la Mujer, son tres los principales problemas de las féminas: la falta de documentos de identidad, el machismo y la burocracia en el saneamiento
Sólo el 17 por ciento de los títulos entregados por el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) en los últimos diez años tiene como titulares a mujeres. El 32 por ciento corresponde a parejas y el 42, a hombres.
La secretaria ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, Katia Uriona, denunció que ese bajo porcentaje en favor de las féminas es consecuencia de una cultura machista que las relega.
La Ley 3545 de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria garantiza que la mujer obtenga el título de propiedad de una tierra saneada que ella trabaja o que le corresponde por derecho o herencia, pero esto no se cumple a cabalidad.
Para Uriona, ese problema tiene que ver con la lógica patriarcal de las comunidades, donde existe la tradición de que la tierra casi siempre es heredada a los hijos varones.
Esa acción quita a las mujeres el derecho a la propiedad de la tierra y sus beneficios, por ejemplo, utilizarla como aval para un crédito bancario.
El otro problema que dificulta a las mujeres el acceso a la titularidad de la tierra es que éstas son las que más problemas tienen con sus documentos de identidad, lo que las coloca en desventaja.
Otros problemas son la burocracia que existe en el proceso de saneamiento de la titulación y la falta de conocimiento de las féminas de su derecho a ser titulares de la tierra.
Las demandas
En el Encuentro Nacional por el Acceso de las Mujeres a la Tierra, realizado la semana pasada, las representantes de unas 30 organizaciones del país pidieron al Estado que rinda cuentas de por qué sólo el 17 por ciento de los títulos de las tierras está a nombres de las mujeres, de un total de 29.063 certificados entregados en diez años.
La próxima reunión será descentralizada en los nueve departamentos para que el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) explique sobre el proceso de saneamiento y el avance de la titulación de tierras para las féminas. El director de Titulación del Viceministerio de Tierras, Florián Soto, aceptó que sólo el 17 por ciento de los certificados de titularidad fueron destinados a mujeres entre 1996 y 2006, pero explicó que en la gestión del presidente Evo Morales se han entregado más títulos de tierras a ellas que en ningún otro Gobierno: 10,299 certificaciones.
Añadió que ni una mujer recibió título de tierra en el primer Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), 431 con Hugo Banzer (1997-2001), 347 durante la gestión de Jorge Quiroga Ramírez (2001-2002), 283 en el segundo periodo de Sánchez de Lozada (2002-2003), 1.576 con Carlos Mesa Gisbert (2003-2005) y 1.488 con Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006).
Más problemas
Carmen Ávila Vadillo, de la Coordinadora de la Mujer, expresó que, si bien existen avances en la normativa que incorpora criterios de equidad en el acceso, distribución, tenencia y titularidad de la tierra, las mayores dificultades para ejercer este derecho afectan a las mujeres.
“Ellas deben enfrentar un contexto patriarcal de subordinación y discriminación por el hecho de ser mujeres y esto se expresa de diferentes maneras, como la concepción patrilineal que regula la herencia de la tierra; la exclusión de las mujeres en todos los ámbitos y las relaciones de poder en contra de ellas”.
A ello se suma como obstáculo la falta de eficacia institucional estatal, que se expresa en que: a) las mujeres en el campo carecen de documentos de identidad, uno de los requisitos fundamentales para la titulación, y b) existe discriminación hacia ellas de los funcionarios estatales al momento de aplicar la normativa.
La Coordinadora de la Mujer propondrá a la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional la ratificación de la Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria, pero garantizando mecanismos para eliminar las barreras que limitan al sexo femenino el acceso a la tierra. Otra demanda es que avance con mayor celeridad el proceso de saneamiento.
Entre 1996 y 2009, las tierras saneadas abarcan 37.734.728 hectáreas (35,35 por ciento); 13.383.585 hectáreas (12,54 por ciento) están en proceso y 55.633.409 hectáreas (52,11 por ciento) están por sanear.
Una institución crea un observatorio para velar por el derecho de las féminas
El próximo año, la Coordinadora de la Mujer creará un observatorio que se encargará de seguir de cerca el avance de la titulación de tierras a favor del sexo femenino y podrá interpelar al Viceministro del ramo.
“El número de titulaciones deberá aumentar en los próximos años y se deberá llegar a una equidad para las mujeres”.
Para la secretaria técnica de la Coordinadora de la Mujer, Katia Uriona, el Viceministerio debe cumplir la Ley 3545 de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria y el Observatorio ejercerá un seguimiento.
La Ley 3545 del 28 de noviembre de 2006 en su disposición final octava (Equidad de Género) precisa: “Se garantiza y prioriza la participación de la mujer en los procesos de saneamiento y distribución de tierras. En caso de matrimonios y uniones conyugales libres o de hecho, los títulos ejecutoriales serán emitidos a favor de ambos cónyuges o convivientes que se encuentren trabajando la tierra, consignando el nombre de la mujer en primer lugar. Igual tratamiento se otorgará en los demás casos de copropietarios mujeres y hombres que se encuentren trabajando la tierra, independientemente de su estado civil”.
“Los títulos de propiedad de la tierra sirven para reivindicar a la mujer en sus derechos pero además para que tengan un valor consigo, un derecho que les pertenece”, sostuvo la dirigente de las féminas. El Observatorio tendrá la finalidad de que esta norma se cumpla a cabalidad, pese a las dificultades como la falta de un carnet de identidad en las comunidades de las provincias alejadas.
La FAO señala que las reformas agrarias en América Latina descuidan a la mujer
En América Latina existen alrededor de 60 millones de mujeres rurales que diariamente trabajan más de 12 horas para asegurar la subsistencia de sus familias. Algunas estadísticas indican que ellas contribuyen a generar alrededor del 48 por ciento del ingreso familiar en la región.
En el marco de una jornada, numerosas y variadas son las actividades que las mujeres de las economías campesinas llevan a cabo, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Si bien socialmente tan sólo se reconoce su función en la esfera reproductiva, es decisivo el papel que desempeñan en la producción agropecuaria y en la seguridad alimentaria.
Las mujeres se ocupan, entre otras cosas, del cuidado de la huerta y de los animales, siembran, recolectan la cosecha, procesan alimentos, comercializan la producción, cocinan, cuidan y educan a los hijos. Por otro lado, muchas entran a formar parte de la fuerza de trabajo asalariada temporal o permanente en la agricultura comercial o, bien, participan como comerciantes o artesanas dentro del sector informal.
No obstante la importancia del rol que desempeñan las mujeres, los cambios concretos que han mejorado el acceso de la mujer a los recursos y servicios productivos en los países latinoamericanos y en el mundo en general son limitados. Es ampliamente reconocido que, aunque el problema de la tierra afecta prácticamente a toda la población campesina, las mujeres afrontan dificultades adicionales.
A pesar de que no existen estadísticas confiables desglosadas por sexo en relación con el acceso y la tenencia de la tierra, hay encuestas y estudios realizados en distintos periodos, los cuales estiman que en ningún país de la región los hombres y las mujeres tienen un acceso igualitario a este recurso.
En América Latina, el acceso de los campesinos a la tierra está estrechamente vinculado a la reforma agraria. Aunque en la mayor parte de los países de la región se efectuó algún tipo de reforma agraria, tan sólo en Bolivia, Cuba, Chile, México, Nicaragua y Perú se produjeron cambios profundos en la estructura de la propiedad de la tierra.
En general se ha tomado a la familia como referencia de la unidad productiva y al jefe del hogar como beneficiario directo de las medidas y estrategias.
En los países latinoamericanos, los estereotipos y prejuicios en materia de género le han asignado a la mujer la reproducción y por lo tanto su papel como productora ha sido sistemáticamente desconocido y subvaluado. Además existe la creencia de que es el hombre quien ejerce la función de cabeza de familia en el hogar. Tan sólo en Cuba y Nicaragua se presentaron modelos alternativos en los que la mujer rural fue reconocida como un objetivo prioritario de los programas de la reforma.
Como fruto de esta división del trabajo socialmente reconocida y aceptada, las mujeres rurales se enfrentan cotidianamente a un sinnúmero de obstáculos para llevar a cabo las actividades productivas, con miras a asegurar la subsistencia de sus familias.
De hecho, barreras de orden jurídico, sociocultural e institucional limitan el acceso de las agricultoras a la tierra, así como su control sobre ésta en la región.
Los datos
En 10 años de saneamiento de la tierra, sólo 17 de cada 100 títulos fueron para mujeres.
Además, 32 de cada 100 certificados de titularidad fueron entregados a las parejas.
Mientras que 42 títulos agrarios fueron exclusivamente para hombres.
Del total, seis se emitieron a favor de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO).
OPINIONES
Judith Rivero Burgos
Vicepresidenta de CNAMIB
Para la representante de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), una fémina se siente realizada cuando recibe el título de propiedad de una tierra.
“Se siente parte de su comunidad, de su región y que es tomada en cuenta como mujer”, explicó la dirigente. Ellas están amparadas por el derecho que le corresponde, que vela por que se cumpla con el equilibrio de género. Hay la misma oportunidad entre un hombre y una mujer, pero sólo en las normas que no se cumplen.
Emilia Arispe
Presidenta de Aopeb
La representante de la Asociación de Organizadores Productores de Bolivia señaló que las mujeres siempre estuvieron discriminadas, hasta ahora. “Por un lado existe la Ley 3545 de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria, pero ésta no se cumple”.
“En algunos departamentos las mujeres ya tienen el acceso de tener la tierra a su nombre, pero en otros falta, pues no existe. Falta capacitar a las compañeras o hacer el seguimiento para que ellas tengan el acceso a la tierra”.
Marfa Inofuentes
CADIC
Para la representante del Centro Afroboliviano para el Desarrollo Integral Comunitario (CADIC), aún hoy se dan casos de mujeres que al quedar viudas no pueden ser las titulares de las tierras que estuvieron a nombre de sus maridos.
“Muchas veces las mujeres necesitamos el apoyo económico para desarrollar algo que nos piden, pero como en la mayoría de los casos la tierra ha estado a nombre del esposo, si no está el titular de la tierra, la fémina no puede acceder a un servicio, como un préstamo”.
Justa Véliz
Concejal de San Carlos
Para la legisladora municipal de Santa Cruz, obtener un título de propiedad pone contenta a una mujer.
“Estamos felices porque podemos llevar nuestro nombre adelante del marido. Antes sólo el hombre podía tener el título, ahora ya es de los dos, del marido y la mujer. Ahora, el sexo femenino puede ser dueño de una propiedad. La mujer puede hacer un préstamo en el banco y antes no. Un crédito es muy importante para ella que trabaja en la agricultura o la artesanía, porque puede potenciar su trabajo”.
Herminia Colque
Presidenta de Conamaq
La representante del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu dijo que, para una mujer, tener el título de propiedad es dignificar su trabajo por la tierra o la chacra en la que siembran alimentos y donde viven. En Potosí significa una gran alegría porque la mujer es dueña de la tierra donde cultiva papa y haba.
Antes, los hombres eran los únicos que se beneficiaban, “pero ahora queremos que no haya más mujeres discriminadas”. Para ello hay que hacer cumplir la ley de modo que ella sea respetada.
Mónica Medina (Yungas)
Dirigente de CADIC
Para la dirigente de CADIC, la mujer gana mucho con la titulación de una tierra. “Por varios años ocurrió que la mujer era dueña de una tierra, pero la titulación era a nombre del varón de la familia o del esposo. Gracias a la Ley 3545, que está registrada en la nueva Constitución Política del Estado, nosotras tenemos acceso a una titulación sin importar si somos concubinas o parejas. Yo no tengo todavía un título de propiedad de una tierra por otros factores, pero me alegra que exista la Ley 1345 y se tiene que cumplir”.
Eneida Champa
CIDOB
Para la dirigente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB), la Ley 3545 es una bendición de Dios porque ha sido una iniciativa de la Coordinadora de la Mujer. ”Ya era tiempo que la lucha haya tenido resultados positivos”.
Pidió unidad para seguir consiguiendo más beneficios para las mujeres y anunció para noviembre una reunión en la que planificarán el control del cumplimiento de la ley por parte del Viceministerio de Tierras. “No tenemos que tener rivalidad entre nosotras”.
Otro de los problemas que afectan a las féminas es la falta de documentos de identidad.
Muchas veces las mujeres desconocen que tienen derecho a ser titulares de sus tierras.
Pagina : http://www.laprensa.com.bo/noticias/08-11-09/noticias.php?nota=08_11_09_socd2.php
Autor : La Prensa
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